‘Agradecer a Dios por todo’ - La fe de Juan Pablo Guanipa en prisión
Juan Pablo Guanipa es uno de los rostros más conocidos de la oposición venezolana.
Es considerado por muchos como la mano derecha de la ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
Ha sido concejal, diputado y vicepresidente de la Asamblea Nacional. En 2017 ganó las elecciones a gobernador del estado de Zulia, el más grande del país, pero el régimen venezolano le impidió asumir el cargo.
Guanipa es muy conocido en Venezuela por tres cosas: su frontalidad —radical, para algunos— a la hora de enfrentarse al régimen de Maduro, su sentido del humor y su fe católica.
Tras las elecciones de julio de 2024, en las que el exdictador Nicolás Maduro fue declarado ganador bajo amplias sospechas de fraude, Guanipa permaneció en la clandestinidad durante nueve meses.
Fue encontrado y arrestado el 23 de mayo de 2025 y acusado de conspiración y terrorismo. Luego fue encarcelado hasta el 9 de febrero de 2026, cuando fue liberado en medio de una liberación masiva de presos políticos tras la captura estadounidense del exdictador Nicolás Maduro el 3 de enero.
Sin embargo, fue arrestado nuevamente pocas horas después de su liberación, tras conceder varias entrevistas a los medios de comunicación y visitar a las familias de otros presos políticos que aún se encuentran detenidos.
Un día después, en medio de gran presión local e internacional, Guanipa reapareció en su casa de Maracaibo, bajo arresto domiciliario, con un dispositivo de rastreo colocado en la pierna. Finalmente, fue liberado del arresto domiciliario el 19 de febrero.
The Pillar habló con Guanipa sobre su fe católica, su estancia en prisión y el papel de la Iglesia en la crisis venezolana. La entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.
¿Cómo fue tu tiempo en prisión? ¿Cómo viviste ese tiempo espiritualmente?
La cárcel es un asunto sumamente rudo, sumamente duro. Cuando uno llega allí, se pregunta ¿por qué me está pasando esto? Y cuando te enfrentas a un momento tan difícil en la vida, la gente tiene dos opciones. Una es perder la fe. Conozco casos de gente que ha perdido la fe cuando se ha enfrentado a momentos muy duros.
Pero la otra es todo lo contrario: arraigarse en la fe, profundizar la fe. Y yo tengo que darle muchas gracias a Dios porque lo que hizo conmigo fue ayudarme en esta circunstancia para
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